DIARIO DE A BORDO

El último de varios conatos de desobediencia acaecidos desde nuestra partida ha sido aplacado. Se hace cada vez más difícil mantenerlos dentro un círculo de disciplina al menos aceptable y ese es el resultado de una duda perenne, de mucho antes de empezar este viaje. A pesar de todos los avances de la ciencia y de exploraciones innúmeras en este vasto universo que atravesamos, la existencia de un camino a otros mundos viables, donde podamos volver a empezar es poco menos que un mito. La tripulación sigue clamando que estoy conduciéndolos a una muerte segura, que la ruta a través de este vacío perenne solo nos conduce al borde de la nada. Y todo esto hace más difícil el control de la nave, duro de por si por los novísimos métodos de navegación poco probados con que contamos. Finalmente he tenido que prometer la vuelta si en poco tiempo no hayamos nuestro objetivo y eso, sabiendo que solo alternativa de muerte es la segunda opción.

Me maravilla que hayan olvidado tan pronto el mundo hostil que han dejado atrás, con guerras desvastadotas, violencia y caridad fingida, un mundo enfermo y a punto de agotar espacio, recursos, capacidad de asombro y principalmente sin cabida para más ambición de tanta que hay ocupada ya. Si no fuera porque les pinto con los más bellos colores la satisfacción de la ambición propia estoy seguro de que este viaje hubiera fracasado tiempo ha. Un par de ellos me han confesado descaradamente que estarían dispuestos a volver al lugar de donde fueron sacados y que se arrepiente de haberme escuchado. Como si yo no supiera que para ellos no había otra opción. Son hombres violentos, ávidos de un poder que les es negado en el caos que abandonaron. Pero es demasiada fuerte la atracción que les causa todo lo que prometo, aunque la llamen quimera, sueño o mito, cada cual lo pinta en su mente de forma diferente pero siempre brillante y exitoso a sus propósitos; aun así, ya el poder de mis promesas decae y aunque yo estoy convencido de que lo que predigo es realidad matemática y no quimera, estoy convencido sería imposible manejarlos si no fuera porque al mismo tiempo están llenos del atrevimiento innato y cándido inherente de niños,
Al mismo tiempo, mientras más desconfían de la certeza del éxito que les presagio, más convencido estoy de mis argumentos y esto me aliena aún más de ellos, como solitario estaba ya desde que apareció en mi cabeza el embrión de esta aventura.

Una de las cosas que más sorpresa me ha provocado es la apatía con que se tomó desde un principio la perspectiva y el alcance de mi plan, solo yo se cuan duro ha sido recopilar recursos y voluntades. Los que no aportaban con capital, aportaban argumentos negativos: inviable era la palabra, como si la humanidad hubiera perdido cabida en su espíritu para buscar lo nuevo y por tanto la salvación. Y al final, tanto batallar ha mermado mis energías y hasta yo mismo estoy perdiendo la fe; esa es la razón por la que plasmo en esta bitácora la amargura de mis pensamientos pues estoy atrapado en la cruel paradoja entre no poder exteriorizarlo y el inminente peligro de alienación si lo mantengo oculto en mi pecho.
Siento griterío y conmoción afuera de mi cabina, suelto la pluma de ganso con la que escribo, me incorporo y presto atención a las palabras sin éxito.
¿Sería el motín que temo hace tanto tiempo?, ¿Se habrá colmado ya la paciencia de la gente? Me levanto y salgo al estrecho pasillo. Allí, ante mí, esta uno de los Pinzones que venía ya en mi busca, los ojos como platos, la boca abierta de asombro.
-Almirante- dice y hace una pausa para tomar aliento:
-Rodrigo el de Triana ganó el premio prometido de 100 maravedíes… ha avistado, el primero, la tierra.
”¡Salvados estamos!’’, pienso y al mismo tiempo adivino que aquel sería un buen nombre para esta tierra nueva: San Salvador.

2 thoughts on “DIARIO DE A BORDO

  1. Vivian

    Hambruna, superpoblación, guerras, violencia, enfermedades, que lastima que después de más de 500 años no hayamos podido superar nuestras miserias, y ahora hacia donde miraremos, ya no hay más tierra virgen al oeste, hacia arriba?

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *